domingo, 11 de septiembre de 2016

Borrador de ensayo ateo 1

Según las consignas tradicionales (tradicionalistas, me atrevería a apuntillar), soy lo que conocéis por un ateo o un no-creyente. Difiero de los términos y puedo explicar con convicción y convencimiento la razón de mi forma de ser. Pero no soy yo quien ha de explicarse pues, por definición y abreviando, a los hechos me atengo... Mira tú qué sencillo.
A un religioso (no teólogo, por supuesto, y aún así con bases que se me antojan frágiles) le suele caracterizar la indescriptibilidad de sus pensamientos (educados), sentimientos (educados) o, lo que es peor, en qué cree que cree o tiene fe.
Mientras os doy tiempo para argumentar lo que, por otra parte, os ha venido dado por una educación retrógrada y arcaica, no me vengáis pidiendo que respete vuestra delusión más allá de lo que uno trata de ayudar a quienes padecen cualquier otra disfunción mental.
Mi posición y postura no puede ser más diplomática ni menos severa en tanto cualquier religión siga involucrando y acosando con sus conceptos decadentes e involucionistas desde la educación. Cuando cualquier religión pase por completo al ámbito particular, mi tolerancia será condescendiente como el que tengo hacia quien trata de meterse un palo con pinchos en el culo pero no obliga ni inculca a nadie que lo haga. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario