Con los agnósticos simpatizo en el momento inicial de la duda pero esa duda requiere de una declinación por instinto y sentido común de nuestra especie.
Al principio, por la "mala" o incorrecta educación recibida, uno puede creer en aquello que le han inculcado. Si es una persona curiosa y con afán de conocimiento capaz de rebatir lo establecido, se ubicará en ese estado mental de agnosticismo en el que la duda será, por lógica, una constante. Después, dependiendo de la capacidad de razonamiento y asimilación de las respuestas, o más preguntas, halladas, se declinará a uno u otro lado.
Recelo, pues, del eterno agnóstico en la cuestión de los dioses, así como me cuesta creer que un teólogo sea creyente de ningún dios cuando es alguien que se pasa tanto tiempo, supuestamente, analizando dichas cuestiones aunque también se les presupone a algunas fuerzas policiales estar capacitados para mantener el orden y la seguridad pero son capaces de aporrear a gente mayor y menores que reclaman justicia social en lugar de morder la mano que los alimenta y los enemista con la sociedad por la que ha de velar y que tributa para ello.
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