viernes, 16 de septiembre de 2016

Borrador de ensayo ateo 15

Una de las cuestiones que plantea mucho la sinrazón creyente de la vertiente que accede a aceptar el big bang y, sobre todo, todo el proceso evolutivo animal de este planeta es ¿de dónde parte todo y cómo es posible que todo salga de la nada?, justificando así, probablemente, la acción de un dios.
Bueno, está claro que los científicos, lejos de explicar lo que no pueden demostrar, no como los teólogos, de donde procede todo, y como todo entendamos lo físico que concebimos, se alejan del cinismo y, simplemente, donde no hay evidencias no razonan explicaciones al azar.
Esas explicaciones al azar pueden servir como base para dirigirse en una dirección para investigar pero no para decirle al resto de las mentes cuáles son las probabilidades de esto o de lo otro, para eso están las casas de apuestas.
Sin embargo, no hay ningún dios que jugara a las canicas para provocar la expansión del universo que conocemos. Y repito, del universo que conocemos.
El espacio y el tiempo, no se nos olvide, son medidas de orientación que hemos adecuado para nuestra comprensión pero tanto una cosa como la otra son infinitas, lo que es finita es nuestra capacidad de comprensión y asimilación de semejante "enormidad".
En ese espacio donde se dice que no había nada, había espacio; en ese tiempo que se dice que no había antes, "siempre" estuvo ahí... Y más, hasta el verdadero concepto que conocemos pero no comprendemos del significado de infinito.
Y todo esto no le quita sentido a nada por más la capacidad de saberse del ser humano se empeñe en mostrarse arrogantemente superior a lo que no es capaz aún de asimilar.

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