De entre todas las razones por las que se declinan algunas personas para creer en dioses, me llama la atención el cinismo del argumento "si creo y existe, bien; si creo y no existe, dará igual". Ya he explicado lo perjudicial de esta postura para el progreso y la evolución. Esto es sólo un gesto indudable confirmando "dime lo que hay que creer y no me hagas pensar", a pesar del tiempo que pueda malgastar adorando y de la gente que muere y sacrifica en nombre de un dios.
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