La religión en sí, pero también quienes la defienden desde cualquiera de sus frentes, desdeñan la evolución. Ni siquiera el más ultra-religioso ignorará que todo lo que podría aprender se debe a la evolución mental del ser humano, incluso a lo que haya sido capaz de llegar, y no a unos conceptos ya definidos, bien sean en un libro o en la palabra de un orador quien, por cierto, ha ido adecuando su discurso conforme ha ido evolucionando el conocimiento, solo que de una forma interesada en la tozudez de un concepto predefinido cuando no existían los conocimientos que la ciencia, principalmente, nos han proporcionado.
Creo que en este concepto se ve claro porqué la religión resulta, no sólo arcaico sino, además, peligrosamente retrógrada.
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